Institución privada dedicada al fomento de la creación literaria; 1863 fue, a la vez, el año de la construcción del edificio que la alberga y el del histórico Rexurdimento literario gallego.
Entidad privada fundada y dirigida por la poeta y dinamizadora cultural Yolanda Castaño, la Residencia Literaria 1863 es un retiro creativo para escritores/as, así como traductores/as, situada en el corazón histórico de A Coruña (Galicia – España).
Un apartamento marinero de 1863, pero con todas las comodidades y un cuidado diseño, alberga estadías –típicamente de cuatro semanas– en las que el autor o autora puede profundizar en su obra de escritura creativa, combinando la introspectiva concentración en su trabajo con la eventual inmersión en la rica y estimulante vida cultural, paisajística y humana de la ciudad herculina.
La residencia consiste en un apartamento histórico de 70 m2 y uso individual. Consta de sala de estar y espacio de trabajo, una biblioteca, cocina, baño y dormitorio, así como de un balcón con vistas a la dársena coruñesa. Enfrente de la Biblioteca Provincial y del Teatro Rosalía de Castro, todo en su seno está pensado para favorecer el trabajo creativo.
En Galicia y España son aún muy contados los apoyos a la literatura en su proceso creativo. Existen premios que se otorgan una vez que el esfuerzo individual fue realizado por el autor/a sin ayuda, en una autogestión que con frecuencia roba horas al tiempo del ocio, al del descanso o al dedicado a la familia.
En Galicia y España son aún muy contados los apoyos a la literatura en su proceso creativo. Existen premios que se otorgan una vez que el esfuerzo individual fue realizado por el autor/a sin ayuda, en una autogestión que con frecuencia roba horas al tiempo del ocio, al del descanso o al dedicado a la familia.
Un cambio de paradigma debería venir a partir de un apoyo a los escritores y escritoras no ya sólo a posteriori, sino durante la fase de gestación: proporcionar el espacio, el tiempo y las condiciones para que puedan desarrollar su obra de creación.
Una Residencia es así una bolsa de oxígeno, un paréntesis y un respiro para poder alejarse de los deberes y distracciones diarios y concentrarse en la escritura de creación. Sentirse autor/a las 24 horas del día beneficiándose además de un lugar tan despejado de cargas simbólicas como una tabula rasa. También de un espacio estimulante, receptivo y proclive que nos aleje de las familiariades, manías y rutinas de nuestra zona de confort creativo.
Sabedora de la inspirada fecundidad que pueden alcanzar las estadías en residencia como autora que también es, Yolanda Castaño se lanzó en solitario a lo que es el proyecto de su vida. Y fundó -sin ayudas públicas ni privadas y capitalizando todo su bagaje a nivel de contactos internacionales, experiencias como autora en residencia en varios continentes, trayectoria como gestora cultural y recursos económicos personales- la Residencia Literaria 1863 en la ciudad en la que reside desde hace varias décadas: A Coruña.
Para eso, adquirió y renovó un apartamento marinero del siglo XIX situado en el corazón de la ciudad, en una reforma comandada por el estudio arquitectónico Hábitat Social Cooperativa Gallega. La reforma mantiene elementos de la arquitectura tradicional gallega (como los muros centenarios de granito y el techo de castaño) con todas las comodidades y tecnología de la modernidad. Desde una de las principales y más hermosas calles peatonales del casco histórico, el espacio mira a la dársena coruñesa y todo en él está enfocado a la concentración y el trabajo creativo.
Desde entonces, narradoras y poetas, traductores, dramaturgas y autores de no ficción de Europa, Asia y América han concebido nuevas obras desde dentro de sus muros centenarios.
1863 fue el año en el que se erigió el edificio que alberga esta institución privada de fomento de la creación literaria.
También fue el año en el que Rosalía de Castro –figura estandarte de la Literatura Gallega– publicó su singular obra “Cantares Gallegos”, que data así el auténtico renacimiento de la cultura gallega moderna. Un Resurgimiento inspirador para una entidad que se encuentra en la misma calle a la que podemos vincular a Emilia Pardo Bazán, las Irmandades da Fala, la originaria Real Academia Gallega, el propio hogar temporal de Rosalía de Castro y Murguía o la primera muestra pictórica de un adolescente Pablo Picasso.
Desde todos ellos y ellas, hasta las manos del georgiano Iva Pezuashvili mientras redactaban –entre nuestras paredes– la novela que ganaría el Premio Unión Europea de Literatura 2022, se traza una línea que, con humildad pero también tesón y entusiasmo, aspiramos continuar.

La poeta y gestora cultural Yolanda Castaño, con casi tres décadas dedicadas a la promoción cultural alrededor de la palabra, fundó y dirige la Residencia Literara 1863.
Constituyendo uno de los nombres más populares e internacionales de la poesía gallega actual, Castaño coordina –desde 2009– varios proyectos estables, siempre con poetas gallegos e internacionales:
Por el primero de ellos recibió el Premio de la Crítica de Galicia 2014 y el Premio Follas Novas del Libro Gallego 2022 a la Mejor Iniciativa Cultural.

Premio Rodolfo Prada igualmente en Gestión Cultural, Castaño ha desarrollado otras muchas propuestas para la Xunta de Galicia, la Delegación del Gobierno en Galicia, Ayuntamientos de A Coruña, Pontevedra, Allariz o Ribadeo; Fundaciones como Abanca, Luís Seoane, Vicente Risco, Camilo José Cela o Sargadelos. Del mismo modo, ha comisariado festivales de poesía en Eslovenia y Panamá.
Como poeta, ha ofrecido muestras de su trabajo literario en más de cuarenta países de Europa, América, Asia y África, fue traducida a más de treinta lenguas y recibió bolsas en residencia en el Writers and Translators’ Centre of Rhodes (Grecia), en la Villa Waldberta (Múnich), en el HIP-Beijing (China), en el Castillo de Hawthornden (Escocia), en la Fundación Valparaíso (Andalucía), en la Residencia Saari (Finlandia), en la Fundación Uxío Novoneyra y Pazo de Tor (Lugo – Galicia), en la Dorland Arts Colony (California), en la Casa de los Escritores de Nilüfer (Turquía) y en el Manoir de Laroque del Prat (Occitania, Francia).
Por sus hasta ahora ocho poemarios individuales publicados (con ediciones bilingües gallego-castellano editadas por Visor para el resto de España y Latinoamérica) recibió galardones como el Premio Nacional de Poesía 2023, dos Premios de la Crítica Española (1998 y 2022), el Premio de la Cultura de Galicia, el Ojo Crítico al mejor poemario publicado por un autor/a nuevo en España, el Gusanillo Mayor, el Fundación Novacaixagalicia, el González- Garcés, el Premio Estandarte al Mejor Poemario publicado en España o el Hermandad del Libro como “Autora del Año” para las Librerías de Galicia.
En su bibliografía constan también obras como editora, estudiosa de la poesía gallega, biógrafa de poetas, autora de poesía para niños/as y traductora de poetas contemporáneos/as, y desarrolla multitud de experiencias que mezclan poesía con música, artes plásticas, audiovisual, arquitectura, cómic, cine en 360º y hasta gastronomía.
Algunas personas relacionadas con el mundo de la escritura y del libro que apoyan el proyecto de la Residencia Literaria 1863:
La Residencia Literaria 1863 está vestida con algunas piezas de arte visual –especialmente gallego y coruñés– como grabados, pinturas, serigrafías y fotografías, capaces de dotar de un mayor contexto cultural y de un sugestivo estímulo a las autoras y autores en residencia.
Cómplices generosos con nuestro impulso al trabajo creativo real, tomado durante el propio proceso de producción, algunos artistas coruñeses han donado obras para que enriquezcan este proyecto y estas instalaciones, gracias a ellos, todavía más inspiradoras. Se trata por ejemplo de los coruñeses Manuel Suárez o Roberto Díaz.
Además, eventualmente nuestra residencia ha albergado recitales desde el balcón, conciertos íntimos en el salón u otras propuestas relacionadas o basadas en la música.
